Finlandia ha dado un paso histórico en la gestión de energía nuclear al otorgar la licencia de explotación para Onkalo, el primer almacén permanente de residuos nucleares del mundo. La instalación, ubicada en Eurajoki, en la costa oeste del país, albergará 6,500 toneladas de combustible nuclear gastado en 3,300 contenedores a 430 metros de profundidad bajo tierra.

La Agencia de Seguridad Radiológica y Nuclear de Finlandia (STUK) aprobó la licencia tras verificar que la instalación cumple con todos los requisitos de seguridad establecidos. El proyecto, que ha costado 1,000 millones de euros y lleva más de 40 años de preparación, representa un hito sin precedentes en la industria nuclear global.

Un proyecto de cuatro décadas convertido en realidad

El camino hacia Onkalo, cuyo nombre significa ‘cavidad’ en finés, comenzó en 1983 cuando el gobierno finlandés decidió prepararse para el almacenamiento final de residuos nucleares. La instalación se encuentra junto a la central nuclear de Olkiluoto y está diseñada para albergar los residuos generados por los cinco reactores atómicos que operan actualmente en el país.

La construcción física del almacén se inició en 2004, y en 2015 el gobierno otorgó la licencia de construcción a Posiva, la empresa responsable del proyecto. Las obras principales comenzaron a finales de 2016, mientras que la planta de encapsulación arrancó en el verano de 2019. A finales de 2021, Posiva presentó la solicitud formal de licencia de operación.

Petteri Tiippana, director general de STUK, destacó la importancia del logro alcanzado:

Esta es la primera vez en el mundo que una instalación geológica de almacenamiento final de combustible nuclear gastado ha alcanzado la fase de obtención de la licencia de operación.

El director confirmó que la instalación cumple con los requisitos de seguridad establecidos en la Ley y el Decreto de Energía Nuclear, y señaló que no existe ningún obstáculo para otorgar la licencia de operación en materia de seguridad radiológica y nuclear.

Características técnicas y capacidad de almacenamiento

El almacén Onkalo está diseñado para funcionar a una profundidad de entre 400 y 450 metros bajo la superficie terrestre. La instalación cuenta con varios kilómetros de túneles y galerías excavados en el lecho rocoso, caracterizado por su alta impermeabilidad, gran estabilidad geológica y actividad sísmica prácticamente nula.

Los 3,300 contenedores que albergarán los residuos tienen aproximadamente cinco metros de altura y un metro de diámetro. Están fabricados en hierro fundido recubierto con cobre anticorrosión, diseñados para contener la radiación durante un estimado de 100,000 años según los cálculos de Posiva.

El sistema de seguridad se basa en múltiples barreras complementarias: alrededor de cada contenedor se instala una capa de bentonita, mientras que los túneles se rellenan con arcilla expansiva. La planta está totalmente automatizada y tiene capacidad para almacenar residuos durante aproximadamente un siglo de operación.

La empresa Posiva es propiedad conjunta de Teollisuuden Voima (TVO) y Fortum, dos de las principales compañías energéticas del país nórdico.

Pasos pendientes antes del inicio de operaciones

Aunque STUK ha otorgado la licencia de explotación, el almacén aún se encuentra parcialmente en construcción. El plazo para otorgar la licencia se pospuso en tres ocasiones, siendo la última fecha límite fijada a finales de junio de este año.

Para que Onkalo pueda iniciar operaciones, el Gobierno finlandés debe conceder formalmente la licencia de operación, proceso que se prevé para el otoño de 2026. Esta licencia tendría validez hasta 2070. Posteriormente, STUK deberá confirmar de manera independiente que la planta cumple con todos los requisitos para comenzar a recibir residuos nucleares.

Si se cumplen todos los trámites administrativos y técnicas pendientes, existe la posibilidad de que el almacén inicie funciones antes de que finalice 2026, aunque esto está condicionado a las aprobaciones mencionadas.

Implicaciones para la gestión nuclear mundial

El proyecto finlandés representa un modelo para otros países que enfrentan el desafío del almacenamiento de residuos nucleares de alta actividad. La mayoría de las naciones con programas nucleares mantienen sus residuos en instalaciones temporales, esperando soluciones definitivas.

La ubicación estratégica en Eurajoki, junto a una central nuclear existente, facilita la logística de transporte de los residuos desde los reactores hasta el almacén definitivo. El lecho rocoso finlandés ofrece condiciones geológicas excepcionales que han permitido el desarrollo de este proyecto pionero.

La inversión de 1,000 millones de euros y casi dos décadas de construcción demuestran la magnitud técnica y financiera del desafío. El compromiso finlandés con la seguridad a largo plazo se refleja en el diseño de barreras múltiples que, según las estimaciones de Posiva, mantendrán contenida la radiación durante 100,000 años.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo comenzará a operar el almacén de Onkalo?

El almacén podría iniciar operaciones antes de finales de 2026, aunque está condicionado a que el Gobierno finlandés otorgue la licencia de operación en otoño y STUK confirme posteriormente que cumple todos los requisitos de seguridad.

¿Cuántos residuos nucleares almacenará Onkalo?

La instalación tiene capacidad para albergar 6,500 toneladas de combustible nuclear gastado distribuidas en 3,300 contenedores especiales. Esta capacidad representa aproximadamente un siglo de almacenamiento para los residuos generados por los cinco reactores nucleares de Finlandia.

¿Dónde está ubicado el primer almacén permanente de residuos nucleares?

Onkalo está situado en el municipio de Eurajoki, en la costa oeste de Finlandia, junto a la central nuclear de Olkiluoto. La instalación se encuentra entre 400 y 450 metros de profundidad bajo tierra, en un lecho rocoso con alta estabilidad geológica.

La aprobación de Onkalo marca un precedente histórico en la gestión de residuos nucleares y posiciona a Finlandia como referente mundial en soluciones de almacenamiento permanente. El proyecto, resultado de más de 40 años de planificación y 20 años de construcción, demuestra que el almacenamiento geológico profundo es técnicamente viable para gestionar uno de los mayores desafíos de la energía nuclear.

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