El fin de la misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) abre un nuevo escenario para un conflicto que lleva décadas sin resolverse. Su mandato venció el 31 de octubre, después de que Rusia y Estados Unidos bloquearan propuestas rivales en el Consejo de Seguridad.

La misión operaba desde 1991 con el objetivo de preparar un referéndum de autodeterminación y vigilar el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario. Sin embargo, la consulta nunca se realizó por los desacuerdos sobre quiénes podían participar.

Ahora, la ONU comenzó el proceso de retirada de su personal y liquidación de la misión. El organismo mantendrá su participación diplomática mediante el secretario general y su enviado personal, Staffan de Mistura.

¿Qué cambia con esta decisión? ¿Quién puede definir el futuro del territorio? Estas son las claves para entender el nuevo escenario.

¿Por qué existe el conflicto del Sáhara Occidental?

El Sáhara Occidental fue una colonia española hasta 1975. Ese año, España abandonó el territorio tras los Acuerdos de Madrid, en un contexto marcado por la Marcha Verde organizada por Marruecos.

La salida española no resolvió el futuro político del territorio. Marruecos extendió su control sobre gran parte de la región, mientras el Frente Polisario defendió la independencia saharaui.

En 1976, el movimiento independentista proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Argelia respaldó al Polisario y recibió a miles de saharauis que se refugiaron en campamentos cerca de Tinduf.

Desde entonces, Marruecos y el Frente Polisario mantienen posiciones enfrentadas sobre el estatus definitivo del territorio.

Naciones Unidas incluye al Sáhara Occidental en su lista de territorios no autónomos, pendientes de descolonización. Por tanto, su estatus internacional continúa sin resolverse.

¿Qué ocurrió con la misión de la ONU?

La MINURSO nació en 1991, después de que Marruecos y el Frente Polisario aceptaran un plan de arreglo respaldado por Naciones Unidas y la Organización para la Unidad Africana.

Su tarea principal consistía en preparar un referéndum para que la población saharaui decidiera el futuro del territorio. También vigilaba el alto el fuego y apoyaba labores relacionadas con la retirada de minas.

La consulta nunca se celebró. Las partes no lograron ponerse de acuerdo sobre el censo de votantes y las condiciones del proceso.

El 30 de octubre de 2026, el Consejo de Seguridad examinó dos propuestas para definir el futuro de la misión. Rusia vetó el proyecto presentado por Estados Unidos. Después, la iniciativa rusa para prorrogar el mandato tampoco consiguió los nueve votos necesarios.

Por esa razón, la MINURSO dejó de operar al vencer su mandato el 31 de octubre.

La ONU inició el proceso de retirada de personal y equipos. Sin embargo, el fin de la misión no significa que Naciones Unidas abandone el conflicto ni que desaparezca el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

¿Qué papel tendrá ahora la Asamblea General?

La Asamblea General de la ONU tiene previsto abordar el asunto el 10 de noviembre. La reunión permitirá a los Estados miembros expresar sus posiciones sobre los vetos y las consecuencias del fin de la misión.

Sin embargo, la Asamblea no puede sustituir automáticamente al Consejo de Seguridad ni reactivar por sí sola la MINURSO con el mismo mandato operativo.

El secretario general, António Guterres, aseguró que la desaparición de la misión no elimina el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.

La ONU mantendrá su labor diplomática a través de Staffan de Mistura, quien continuará los esfuerzos para encontrar una solución política y pacífica.

¿Por qué el plan de autonomía de Marruecos genera diferencias?

La resolución 2797, aprobada por el Consejo de Seguridad el 31 de octubre de 2025, introdujo un cambio importante en el proceso político.

El documento respaldó las negociaciones tomando como base la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007.

Ese plan plantea que el Sáhara Occidental permanezca bajo soberanía marroquí, pero cuente con instituciones propias para gestionar sus asuntos internos.

La resolución reconoció que una autonomía genuina podría representar una solución viable. Sin embargo, también mantuvo como objetivo una salida política que contemple la autodeterminación del pueblo saharaui.

Por tanto, el texto no reconoció jurídicamente la soberanía marroquí sobre el territorio ni eliminó el principio de autodeterminación.

¿Qué reclaman el Frente Polisario y Argelia?

El Frente Polisario rechaza que la autonomía marroquí sea la única opción para resolver el conflicto. Defiende que los saharauis deben decidir su futuro y que la independencia debe permanecer entre las alternativas.

Argelia respalda esa posición y considera que cualquier solución debe respetar el derecho de autodeterminación.

La diferencia central está en el punto de partida de las negociaciones: Marruecos busca que su propuesta de autonomía sea la base del acuerdo, mientras el Polisario exige mantener abierta la posibilidad de independencia.

Sin un consenso entre las partes, la negociación continúa bloqueada.

¿Puede aumentar la tensión militar?

El fin de la MINURSO también genera preocupación por la seguridad en el territorio.

Un muro militar de aproximadamente 2,700 kilómetros divide las zonas controladas por Marruecos y las áreas situadas al este, donde el Frente Polisario mantiene presencia.

La misión de Naciones Unidas vigilaba el alto el fuego establecido en 1991 y documentaba incidentes sobre el terreno.

La situación cambió en noviembre de 2020, cuando el Frente Polisario anunció que dejaba de respetar ese acuerdo. Desde entonces se han registrado episodios de hostilidades entre ambas partes.

Sin observadores de la ONU sobre el terreno, disminuye la capacidad internacional para verificar incidentes y vigilar el cumplimiento de los compromisos militares.

El secretario general advirtió sobre el riesgo de una escalada y pidió a las partes actuar con moderación para evitar nuevas tensiones.

El escenario inmediato: el fin de la MINURSO no resuelve la disputa ni modifica por sí mismo el estatus jurídico del Sáhara Occidental. La negociación política continúa, pero ahora enfrenta un vacío en el mecanismo internacional que durante 35 años vigiló el alto el fuego.

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