Un observatorio diez veces mayor podría cambiar la forma en que los científicos estudian algunos de los fenómenos más extremos del universo. Ese es el objetivo de IceCube 2, el proyecto que busca ampliar el detector de neutrinos instalado bajo el hielo de la Antártida.
Francis Halzen, investigador distinguido con el Premio Nobel de Física de 2026, explicó en una entrevista con EFE que la nueva infraestructura permitirá detectar más neutrinos de alta energía y analizar sus señales con mayor rapidez mediante inteligencia artificial (IA).
El proyecto prevé ocupar un volumen de diez kilómetros cúbicos, frente al kilómetro cúbico que abarca el detector actual. Su entrada en operación está prevista para 2033.
¿Qué son los neutrinos y por qué interesa detectarlos?
Los neutrinos son partículas subatómicas sin carga eléctrica y con una masa extremadamente pequeña. Viajan por el espacio y pueden atravesar planetas y otros cuerpos sin interactuar con la materia en la mayoría de los casos.
Esa característica los convierte en mensajeros cósmicos. A diferencia de la luz, pueden transportar información desde regiones del universo que los telescopios convencionales no consiguen observar directamente.
Por ejemplo, permiten investigar fenómenos relacionados con agujeros negros supermasivos y galaxias activas. Estudiarlos ayuda a comprender procesos de alta energía que ocurren a enormes distancias de la Tierra.
Halzen explicó que IceCube ya permitió identificar una fuente extragaláctica de neutrinos. También señaló que el observatorio ha detectado partículas asociadas con regiones cercanas a agujeros negros supermasivos.
¿Cómo funciona IceCube bajo el hielo de la Antártida?
El detector actual comenzó a funcionar en 2011. Cuenta con cerca de 6 mil sensores ópticos instalados en cables verticales, a profundidades de entre mil 500 y 2 mil 500 metros.
Su funcionamiento se basa en la radiación Cherenkov: cuando una partícula cargada atraviesa el hielo a una velocidad superior a la de la luz en ese medio, produce un destello que los sensores pueden registrar.
Los neutrinos no generan directamente esa señal. Cuando interactúan con el hielo pueden producir otras partículas cargadas, cuya luz permite reconstruir su trayectoria y estudiar su origen.
En 2013, IceCube anunció la detección de 28 neutrinos con energías superiores a 30 teraelectronvoltios (TeV). El hallazgo recibió atención internacional y llegó a la portada de la revista Science.
¿Qué cambiará con IceCube 2 y la inteligencia artificial?
La nueva versión tendrá un volumen de detección diez veces mayor y utilizará sensores y tecnología actualizados.
Halzen explicó que los componentes del observatorio original corresponden, en buena medida, a tecnología de finales de los años noventa. La ampliación permitirá aprovechar equipos más modernos y mejorar la capacidad de detección.
La inteligencia artificial también tendrá un papel importante. Su aplicación permitirá analizar grandes cantidades de información y buscar señales relevantes entre los datos que produzca el detector.
El objetivo es obtener resultados con mayor rapidez y reducir el tiempo de computación necesario para procesarlos.
Para Halzen, el tamaño de los telescopios es determinante cuando se busca avanzar hacia una astronomía de mayor precisión. En el caso de los neutrinos, ampliar el detector significa aumentar las oportunidades de captar partículas que hoy resultan difíciles de identificar.
¿Puede la astronomía de neutrinos ayudar a buscar vida extraterrestre?
Halzen también habló sobre la posibilidad de que exista vida fuera de la Tierra. Consideró estadísticamente muy improbable que nuestro planeta sea el único lugar con vida, especialmente después del descubrimiento de miles de exoplanetas.
El investigador incluso planteó que los neutrinos podrían tener utilidad en futuros estudios sobre una posible comunicación con civilizaciones extraterrestres.
Por ahora, esa posibilidad pertenece al terreno de la investigación y la especulación científica. El objetivo inmediato de IceCube 2 es ampliar la observación de partículas cósmicas y comprender mejor los fenómenos que las producen.
La ampliación del observatorio no significa que los científicos vayan a encontrar vida extraterrestre. Sí representa una oportunidad para estudiar regiones del universo que permanecen fuera del alcance de la observación basada únicamente en la luz.

