El verano climatológico en España, que culmina el 31 de agosto, ha estado marcado por temperaturas históricas y ahora transita hacia un cambio drástico de patrón meteorológico. Desde el jueves 20 de agosto comenzó una bajada de temperaturas que contrasta con el calor extremo registrado en julio, mes que empató con 2022 como el más cálido de toda la serie histórica con una media de 25,7 grados Celsius en la España peninsular.

Lo más llamativo del momento actual es la formación de una borrasca en el Atlántico oeste de la Península que está siendo monitoreada por el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. Los meteorólogos coinciden en que se trata de un fenómeno excepcional para estas fechas, con características que podrían evolucionar hacia un sistema subtropical o tropical.

Un verano definido por la continuidad del calor sin respiro

José Luis Camacho, meteorólogo de Aemet, confirmó que julio fue el mes más cálido de toda la serie histórica, empatado con 2022. Sin embargo, este verano se ha caracterizado más por la persistencia que por la sucesión de récords puntuales. Tanto junio como julio registraron temperaturas por encima de la media, configurando lo que los expertos describen como un verano muy largo.

La característica principal ha sido la continuidad, es decir, que no ha habido respiro.

Las temperaturas del mar Mediterráneo alcanzaron niveles sin precedentes, llegando a 33 grados Celsius en la isla de la Dragonera por primera vez en los registros. En el Cantábrico, la boya Pasaia II marcó 28 grados. Esta situación generó noches tórridas, especialmente a orillas del Mediterráneo, donde en algunos puntos no se bajó de los 20 grados en ninguna noche de estos meses.

Los domos de calor y las altas presiones dominaron la meteorología española durante el periodo estival. Andrea Danta, experta de Meteored, señaló que lo llamativo no es tanto que esto ocurra, sino que no se haya producido antes el cambio de patrón que ahora se registra.

Una borrasca de características excepcionales para agosto

El fenómeno meteorológico que ahora capta la atención de los especialistas es la formación de una borrasca en aguas del Atlántico que presenta características poco habituales para el mes de agosto. Según Danta, se trata de un sistema bastante excepcional que en las próximas horas se va a profundizar mucho y puede tener características subtropicales.

No es nada común que se forme de esta manera y en estas aguas.

La borrasca, calificada como bastante llamativa por los expertos, probablemente evolucionará a borrasca fría. Se espera que entre a final del domingo y el lunes afecte principalmente la mitad oeste de la península. La bajada térmica asociada a este cambio de patrón impacta especialmente el norte, este peninsular y área mediterránea.

Camacho explicó que empiezan a entrar perturbaciones del Atlántico que refrescan, sobre todo en la mitad norte del país. Este cambio drástico contrasta con las condiciones previas y marca una transición inusual para finales de agosto.

Tormentas violentas y reventones húmedos en el Mediterráneo

El cambio de patrón meteorológico ya generó episodios de tormentas violentas en días recientes. El miércoles 19 de agosto, la Comunidad Valenciana superó los 40 grados Celsius, con registros que alcanzaron valores por encima de los 44 grados en algunos puntos. Esta situación extrema dio paso rápidamente a tormentas que generaron granizo, lluvias intensas y reventones húmedos.

El fenómeno de los reventones se produce cuando el aire frío en altura se une con el aire cálido en superficie que asciende, lo que da lugar a mayor inestabilidad. Estas tormentas se trasladaron posteriormente al mar y afectaron durante la noche del jueves a Mallorca, generando condiciones adversas en la zona insular.

Al haber aire frío en altura y se une ese aire cálido en superficie que asciende, esto da lugar a mayor inestabilidad y a que se produzcan esos reventones.

Los expertos relacionan estos episodios tormentosos con el cambio general de patrón que está experimentando la península, aunque advierten que todavía se trata de una previsión y que la evolución exacta de la borrasca atlántica debe seguirse con atención en las próximas horas.

El Niño como gran evento planetario en el horizonte

Más allá de la situación meteorológica inmediata, los especialistas mantienen la atención en el fortalecimiento de El Niño, calificado como el gran evento planetario. Camacho indicó que podría llegar a superar los dos grados de anomalía en la zona central del Pacífico tropical, con posibilidad de alcanzar incluso tres grados, lo que sería histórico.

Sin embargo, los meteorólogos aclaran que sus efectos no pueden atribuirse directamente a la meteorología actual en España, ya que todavía se trata de una previsión. El fenómeno de El Niño tiene impactos globales complejos que se manifiestan de forma diferenciada según las regiones.

Entre las consecuencias observadas en otras latitudes se encuentra el cambio en los patrones de precipitación en zonas tradicionalmente más frescas y lluviosas, que se están volviendo más secas y más cálidas. También afecta a los ríos que provienen de glaciares, que se funden antes, con lo cual el agua que corre, corre bastante antes en la temporada.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo termina oficialmente el verano climatológico en España?

El verano climatológico en España finaliza el 31 de agosto de 2026. Este periodo abarca los meses de junio, julio y agosto, independientemente del inicio astronómico del otoño.

¿Qué temperatura media se registró en julio de 2026?

Julio de 2026 registró una temperatura media de 25,7 grados Celsius en la España peninsular, empatando con julio de 2022 como el mes más cálido de toda la serie histórica.

¿Por qué es excepcional la borrasca que se está formando?

Los meteorólogos califican esta borrasca como excepcional porque no es común que se forme de esta manera y en estas aguas durante el mes de agosto. Además, está siendo monitoreada por el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos por la posibilidad de desarrollar características subtropicales o tropicales.

El cierre del verano climatológico de 2026 quedará marcado en los registros meteorológicos españoles tanto por las temperaturas históricas de julio como por el contraste con la formación de una borrasca atlántica de características propias del otoño. La transición abrupta desde el calor extremo hacia un patrón de inestabilidad y descenso térmico ilustra la variabilidad del clima peninsular en el contexto actual.

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