Casi dos meses después de la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra, el Gobierno ha modificado su estrategia de defensa del expresidente. Aunque Moncloa mantiene públicamente su confianza en la inocencia de Zapatero, ha abandonado la defensa cerrada inicial y ha introducido matices como el mensaje ‘no somos sus portavoces’. El cambio de postura ocurre en un contexto de silencio prolongado por parte del exmandatario, quien aún no ha ofrecido explicaciones sobre el origen de las joyas valoradas en 1,3 millones de euros halladas en su despacho.
En el Gobierno y en el PSOE reconocen que mantienen contactos con Zapatero, pero siguen sin trasladar una explicación pública sobre el origen de las joyas. El Ejecutivo admite que desconoce cuándo el expresidente dará explicaciones, aunque de momento insisten en mantener su confianza en él bajo el lema de ‘tenemos paciencia’. Esta posición contrasta con la defensa más férrea que inicialmente ofrecieron tras conocerse la imputación.
El silencio de Zapatero tras su declaración ante el juez
Zapatero declaró ante el juez el 17 de junio de 2026 como imputado en el caso Plus Ultra, pero se negó a declarar sobre el origen de las joyas en esa comparecencia. El expresidente alegó no tener tiempo suficiente para recopilar documentos justificativos y prometió estar preparado en una o dos semanas. Sin embargo, 20 días después de esa promesa, aún no ha solicitado comparecer voluntariamente ante el juez para ofrecer las explicaciones que anunció.
El juez José Luis Calama rechazó que Zapatero desvirtuara los indicios contra él durante su declaración del 17 de junio. Las joyas fueron halladas el 19 de mayo de 2026 en el despacho del expresidente por la UDEF, lo que abrió una línea de investigación sobre un posible fraude fiscal. La Abogacía del Estado se ha personado como perjudicada en la pieza que investiga este presunto fraude fiscal relacionado con las joyas, un paso procesal que añade complejidad al caso.
El cambio de estrategia del Gobierno
El Ejecutivo ha empezado a marcar distancias con el mensaje ‘no somos sus portavoces’, una fórmula que evidencia el giro en la estrategia comunicativa de Moncloa. Aunque el Gobierno mantiene públicamente su confianza en la inocencia de Zapatero, ha abandonado la defensa cerrada y automática que caracterizó sus primeras reacciones tras conocerse la imputación. Este cambio de tono coincide con la prolongación del silencio del expresidente y la ausencia de explicaciones sobre un asunto que genera creciente inquietud política.
Fuentes del Gobierno insisten en que desconocen cuándo Zapatero ofrecerá las explicaciones prometidas, pero apelan a la paciencia con la investigación. El Ejecutivo se encuentra en una posición delicada, manteniendo el respaldo político al expresidente mientras evita asumir su defensa pública de manera directa. Esta postura contrasta con la actitud de varios ministros que han cuestionado públicamente resoluciones judiciales en otros casos, como el de Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez.
Los detalles de la investigación judicial
La investigación sobre Zapatero avanza más rápido en lo político que en lo judicial, según reconocen en el entorno gubernamental. El expresidente fue imputado en el caso Plus Ultra, una investigación que se ha ampliado con la apertura de una nueva línea sobre el origen de las joyas halladas en su despacho. El valor de estas joyas, estimado en 1,3 millones de euros, ha generado interrogantes sobre su procedencia y sobre si fueron debidamente declaradas ante las autoridades fiscales.
El letrado defensor de Zapatero es Víctor Moreno, quien hasta ahora no ha facilitado información adicional sobre cuándo su cliente comparecerá voluntariamente para ofrecer las explicaciones prometidas. El expresidente también está vinculado profesionalmente con Julio Martínez Martínez, socio suyo mencionado en el marco de la investigación. La personación de la Abogacía del Estado como perjudicada en la pieza sobre el presunto fraude fiscal añade un elemento procesal significativo, aunque su significado político sigue siendo objeto de debate.
La ausencia de explicaciones genera inquietud
La falta de explicaciones públicas por parte de Zapatero genera creciente inquietud en Moncloa, que se encuentra en una posición incómoda entre el respaldo político y la necesidad de mantener distancia ante la ausencia de claridad. El Gobierno reconoce contactos con el expresidente, pero estos encuentros no han resultado en la obtención de información que pueda ser trasladada públicamente para sostener una defensa más sólida.
La estrategia del Ejecutivo parece apostar por ganar tiempo mientras espera que Zapatero cumpla su promesa de comparecer voluntariamente ante el juez. Sin embargo, el transcurso de 20 días desde esa promesa sin que se haya materializado la comparecencia aumenta la presión sobre el expresidente y, por extensión, sobre el Gobierno que mantiene públicamente su confianza en él. La situación contrasta con la rapidez con la que el caso ha adquirido relevancia política, superando los tiempos de la investigación judicial.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo declaró Zapatero ante el juez?
Zapatero declaró como imputado ante el juez José Luis Calama el 17 de junio de 2026, aunque se negó a declarar sobre el origen de las joyas halladas en su despacho.
¿Cuál es el valor de las joyas encontradas en el despacho de Zapatero?
Las joyas halladas el 19 de mayo de 2026 en el despacho de Zapatero por la UDEF están valoradas en 1,3 millones de euros.
¿Ha cambiado la postura del Gobierno sobre Zapatero?
Sí, Moncloa ha rebajado su defensa cerrada inicial y ha introducido matices como ‘no somos sus portavoces’, aunque mantiene públicamente su confianza en la inocencia del expresidente.
El caso de Zapatero permanece en un punto de incertidumbre política y judicial, con el Gobierno reconociendo contactos pero sin obtener las explicaciones necesarias para sostener una defensa pública más firme. La personación de la Abogacía del Estado en la pieza sobre presunto fraude fiscal y el silencio prolongado del expresidente configuran un escenario complejo que mantiene en vilo tanto a Moncloa como al PSOE.

